miércoles, 1 de septiembre de 2021

Tres excursiones fáciles en el valle de Benasque

 Antes de nada, definir un poco qué quiere decir "fáciles", ya que es un término muy subjetivo. Por un lado son rutas que, aún teniendo algunas zonas de terreno irregular, se salvan sin necesitar material específico de montaña (con unas botas o calzado deportivo es suficiente). No son distancias largas, aunque después existen variantes para ampliar el recorrido. No tienen un gran desnivel. Y por último, en cada una de ellas te encontrarás niños y niñas de todas las edades. Empecemos!


Embalse de Linsoles (o Eriste)

Es una ruta circular de unos 7 km. Se puede aparcar justo antes del puente donde empieza la ruta, en el pueblo de Eriste. La mitad del recorrido es por una pista que bordea el lago. Te vas encontrando bancos para descansar y lugares para hacer un pícnic. También hay un embarcadero donde alquilan canoas. Después de la presa, vuelves al pueblo por un camino de montaña que no presenta grandes dificultades...o haces el camino de vuelta por donde has venido.



 No suelo recomendar restaurantes para comer, pero en esta ocasión haré una excepción. En el restaurante Casa Tous comimos muy bien, pudiendo probar la gastronomía de la zona.


Sendero botánico Gorgas del Alba

Se trata también de un recorrido circular de 2'5 km que empieza en el hotel Turpí, en el municipio de Benasque. En algunos blogs había leído que se podía aparcar aquí, pero la verdad es que es un aparcamiento privado. Sí que se puede dejar el coche cerca del inicio de la ruta, pero no hay muchas plazas.



El camino va ascendiendo paralelo al río por un bosque de hayas, así que es ideal para hacerlo en cualquier época del año (no pasas calor en verano). Se van viendo algunos saltos de agua. Al cabo de poco más de 1km te encuentras un puente de hierro y unas pasarelas que te acercan al principal salto de agua.




 La vuelta la puedes hacer por el otro lado del río.

Forau de Aigualluts

Esta ruta la hicimos de ida y vuelta. Durante el camino te vas encontrando diferentes opciones para hacer recorridos más o menos largos. Nosotros optamos por uno de los más sencillos. El inicio está en Llanos de hospital. Aquí hay un gran parking para dejar el coche, y coger un bus que te lleva hasta la Besurta. Muchos excursionistas hacen a pie esta primera parte. Son unos 4 km. Desde el autobús pudimos observar muchas marmotas paseando a sus anchas por el valle. 

Una vez llegados a la Besurta se trata de ir siguiendo los carteles y marcas... y a disfrutar del paisaje. En esta zona es más complicado encontrar marmotas, aunque las hay. Cada dos pasos querrás pararte para hacer alguna foto, pero sobre todo no te pierdas:

- El forau d'Aigualluts, que podrás admirar desde un mirador con unas vallas de madera. 



- Las cataratas d'Aigualluts. Uno de los saltos de agua más bonitos de Benasque. 


- El Aneto, con una buena perspectiva desde el plan d'Aigualluts, último punto de nuestro recorrido. 



Y ya que estás por la zona, recomiendo dar un paseo por las calles de los pueblos de Cerler, Benasque y Anciles, con sus pintorescas casas de piedra.


Son muchas más las excursiones que se pueden hacer por la zona. Bien se puede decir aquí : siempre nos quedará Benasque. 


martes, 2 de febrero de 2021

Tortosa

 En un año tan especial, acostumbrados a viajar durante los últimos años al extranjero en las vacaciones de Navidad (Disneyland, Laponia, Israel...), se nos hacía raro tener que quedarnos por Catalunya. Pero viendo el giro totalmente esperado que estaban (y están a día de hoy) tomando las cosas, poder salir del municipio se convertía en todo un lujo. 

Sólo íbamos a estar 3 días fuera, así que escogimos una zona, que en poco tiempo se podía visitar: el Baix Ebre. Parte de la comarca ya la conocíamos de otras escapadas, así que nos limitamos a realizar una pequeña ruta en el Delta del Ebro, una parada fugaz en L'Ametlla de Mar y una visita que nos sorprendió gratamente a la ciudad de Tortosa.


El Delta del Ebro está repartido en dos comarcas. Decidimos realizar una pequeña ruta de poco más de dos horas ida y vuelta. Se trata de dejar el coche en la Playa de la marquesa, junto al restaurante "Los Vascos". A partir de aquí, siguiendo la orilla del mar, vas en dirección norte por la playa del Fangar, hasta llegar al faro (también llamado del Fangar).



Lo bonito del recorrido es el paseo por una playa "salvaje", sin construcciones cercanas, con tramos de dunas, que te harán trasladarte mentalmente  a otros rincones del mundo como el desierto del Sahara. Tal vez sea por la época del año, pero apenas nos encontramos gente por la zona.



Después del paseo, media hora de coche, y ya estábamos en la Ametlla para comer. Todo el bullicio que te puedes encontrar en un verano "normal" se había convertido en poca gente por la calle, bares cerrados y una sensación de pueblo fantasma, eso sí, con rincones de gran belleza.



Ya por la tarde, llegamos a Tortosa. Al ser lunes nos encontramos con todos los lugares para visitar cerrados, así que nos limitamos a pasear por sus calles, repletas de tiendas, y con más vida social de la que esperábamos encontrar. 




Qué lugares podemos visitar en Tortosa?

Como en todos los pueblos, ciudades...depende del gusto de cada uno. Nosotros, después de valorar lo que queríamos ver, nos hicimos la Tortosa Card en la oficina de turismo (en realidad solo se la hizo Eli. Yo no, porque ya entraba gratis a muchos sitios con el "carnet docent"). Os haré un listado de lugares de pago y lugares gratuitos. Para más información, pinchar sobre el siguiente enlace:

https://www.tortosaturisme.cat/es/

De pago...

La catedral: la visita incluye la exposición permanente y el claustro. Edificio representativo del gótico catalán, con algunos elementos barrocos, como su fachada. Estábamos solos. Que sensación de paz!



Los reales colegios: la visita incluye el acceso a los Colegios de Santiago y San Matías, con el patio más representativo del renacimiento catalán, y a la iglesia de Santo Domingo, que tiene una exposición sobre la ciudad y la fiesta del renacimiento que se celebra cada año.



 Los Jardines del Príncipe: acogen la obra del escultor Santiago de Santiago. Un bonito paseo donde no pararás de hacer fotos.



Museo de Tortosa: entramos para completar la jornada de la tarde. Son paneles explicativos, con algunos restos arqueológicos, donde vas haciendo un recorrido cronológico de la ciudad. Me pareció interesante. 

Gratuitos: 

Castillo de la Zuda: ahora es un parador de turismo. Desde allí se tiene la mejor vista de toda la ciudad.



Parque municipal: ideal para un descanso después de tanta visita.



Callejeando... como siempre digo, perderse por las calles de una ciudad te hacen descubrir rincones con mucho encanto. En Tortosa puedes encontrar  callejuelas estrechas en la judería, avenidas y calles peatonales repletas de tiendas, edificios modernistas, como la casa Matheu o la casa Greco...



Vía verde: se podría hacer un post aparte acerca de esta vía verde. Nosotros hicimos andando una pequeña parte, partiendo del puente de hierro. Se puede hacer andando o en bici y no tiene dificultades técnicas, ya que sigue el antiguo camino de las vías del tren. Os dejo algunos enlaces con información interesante:

https://www.tortosaturisme.cat/es/ruta/la-via-verde/

https://www.ebre.com/es/la-via-verda/


Y como no, decir que en esta vía verde se pueden hacer unos rodajes (estoy en modo runner) muy buenos. Se puede disfrutar de bellos paisajes en un entorno limpio y sin tráfico.







jueves, 7 de enero de 2021

Lago Engolasters y lagos de Tristaina

 Hoy os propongo dos rutas fáciles que se pueden hacer en un fin de semana, con una belleza natural increíble. Son caminos que hicimos en verano, pero que seguramente, con un buen equipo, también puedes realizar en invierno. Las dos se sitúan en el principado de Andorra, así que ya sabéis, si hace mal tiempo siempre queda la opción de ir de tiendas.


Lago Engolasters

Se puede llegar de muchas maneras, dependiendo de las ganas que tengáis de andar.

 La manera más fácil es ir en coche hasta un aparcamiento que hay junto al lago y después ir bordeándolo. La vuelta al lago se hace por una pista sin asfaltar y a ritmo moderado se recorre en menos de una hora. En la zona de aparcamiento hay un restaurante y zona de pícnic.



Otra opción fácil es aparcar en una zona a la que se accede por una carretera serpenteante, justo enfrente de los funiculares de Grand Valira. Desde aquí hasta el lago hay apenas unos 2'5 km llanos por una pista sin asfaltar.

Nosotros escogimos una tercera opción, que aunque no presenta grandes dificultades técnicas, exige un poco más de forma física. Se trata de dejar el coche en la localidad de Encamp. Desde ahí sale una ruta a través de la montaña, por un camino de piedras. Son unos 2 km de subida continua, salvando un desnivel de 400 m aproximadamente. La vuelta, al ser cuesta abajo, siempre se hace más rápido.

Escojáis la opción que escojáis, disfrutaréis del camino seguro. 


Lagos de Tristaina.

La mejor opción, según mi punto de vista, es subir hasta el aparcamiento de Ordino Arcalís y coger el telecabina que te deja en el sector de "la Coma", donde se inicia la ruta a los lagos. En verano, la carretera que lleva hasta aquí, está cortada de 9h a 17h, por lo que sólo se puede llegar o en el telecabina o andando. En la estación inferior hay personal al que le tienes que mostrar el ticket. De bajada no había nadie, así que si decides subir andando, la vuelta en telecabina te sale gratis. 



Una vez aquí, puedes iniciar la ruta siguiendo diferentes caminos, todos señalizados con indicadores de madera y marcas amarillas pintadas. Puedes alargar lo que quieras la excursión. Yo os explicaré la ruta "básica" que hicimos nosotros para ver los tres lagos.



Empezamos en el restaurante de "la Coma", cogiendo un estrecho sendero, con una cuesta pronunciada, pero no muy larga (de hecho es lo más complicado de toda la ruta). Al final de esta pendiente, puedes visualizar ya "l'estany del mig" y "l'estany de més abaix". Decidimos empezar por el margen izquierdo de l'estany del mig, más cercano al punto donde estábamos. Siguiendo el camino, ahora con poco desnivel, puedes disfrutar del paisaje espectacular que te ofrece el lago, con las montañas al fondo. Desde que dejas atrás este lago, hasta que llegas al "estany de més amunt", apenas hay unos 300 m.



En lugar de bordear este segundo lago, optamos por hacer una parada para apreciar con tranquilidad esa foto de postal que teníamos ante nosotros. Sentados en una roca, pudimos alejar por un instante el estrés de la ciudad. Por suerte, al haber ido pronto, apenas había gente, con lo que todavía lo disfrutamos más.



A partir de aquí iniciamos la vuelta para llegar al primer lago, que con la ruta que habíamos tomado se iba a convertir en el último. El camino asciende ligeramente, pero al poco tiempo, vuelve a bajar, siguiendo un sendero poco definido, pero sin posibilidad de perderte. En este tramo es dónde encontramos más gente, que había decidido hacer la ruta en sentido contrario. 

Una vez en "l'Estany d'abaix" una breve parada, y a emprender el camino de regreso. Esta vez cogiendo otro sendero que parecía estar menos concurrido. 



La anécdota vino al final . Hacía un poco de viento, pero nada fuera de lo normal. Subimos al teleférico y a mitad de recorrido...unas ráfagas de viento fuertes hicieron moverse la cabina como si se tratase de un columpio. Por suerte duro apenas un minuto.

Fuera de estas rutas quería también indicaros un lugar, que si os pilla de paso, como nos ocurrió a nosotros, que estábamos alojados en Ordino, merece la pena : el mirador Roc del Quer. 

Es un lugar al que se accede fácilmente desde Canillo (eso sí, no adaptado para personas con movilidad reducida ni recomendable para quienes sufran de vértigo). 



Una pasarela de madera, con parte del suelo acristalado, está suspendida en el aire, saliendo de la roca. Desde allí, obtienes unas de las mejores vistas de los Pirineos. 




Sin duda, el Principado ofrece una variedad de rutas, actividades... que hace que siempre quieras volver. 


martes, 20 de octubre de 2020

Viajando por la costa norte. Galicia y País Vasco

En un año difícil por el Covid19, dónde ya había tenido que anular un par de viajes a causa de la pandemia (maratón de Milán en abril y País Vasco en Semana Santa), tocaba planificar la ruta estival poniendo los pies en el suelo. Normalmente nos gusta hacer alguna escapada al extranjero, pero éste año los "contras" ganaban a los "pros" :

- En cualquier momento se podía restringir la salida o la llegada al país (o imponer una cuarentena).

- Coger un vuelo generaba muchas dudas.

- Muchos posibles destinos tenían sus principales atracciones turísticas operando al 50% o menos.

De esta manera decidimos hacer una ruta por España en coche, centrándonos en la costa Vasca y en las rías altas de Galicia. Aprovechamos también para visitar algún lugar de interior. Nuestros campamentos base serían Lekeitio en Euskadi y A Coruña en Galicia. ¡Allá vamos!

Lekeitio 

Elegimos un buen lugar para pasar unos días. Es uno de los pueblos más bonitos del País Vasco. No es muy grande, pero puedes descubrir innumerables rincones de foto. Algunas ideas:

- Pasea por la zona de amarre de las embarcaciones. Por un lado están sus pintorescos edificios, con unos cuantos locales para tener un primer contacto con la gastronomía Vasca.



Por el otro lado podrás ver su playa de arena fina y darte un buen baño. Llegando al final, coged la cámara. Hay una zona de muro, donde se pueden sacar unas buenas instantáneas de las olas rompiendo contra la pared.


También es curioso ver, si giras la vista a la derecha, la isla de San Nicolás. Durante algunas horas del día, la puedes visitar accediendo por una pasarela que conecta la isla con la playa. Cuando sube la marea, todo queda cubierto. Vamos, la versión vasca del Mont Saint Michelle.

Si giras 180° podrás tener una foto de postal del pueblo, con la basílica de la Asunción dominando el Skyline.


- Recorre el pequeño casco antiguo. 

- Da una vuelta por su paseo marítimo. Las vistas son increíbles, especialmente al amanecer. Podrás llegar en poco tiempo al faro de Santa Catalina. 



Muy difícil encontrar aparcamiento en el centro. Hay uno gratuito a la entrada. 


San Juan de Gaztelugatxe 

Lugar increíble, escenario de alguna película, como Mamma mia o algún capítulo de Juego de tronos. Las vistas son espectaculares desde arriba.

                       

Hay dos caminos de acceso. Como medida por el Covid19 han dejado el corto de ida, y el largo de vuelta. Hay que tener buena forma para poder subir los 241 escalones que llevan a la ermita y para hacer el camino de vuelta, en constante pendiente. Seguro que de aquí te llevas una gran cantidad de fotos. 

Una buena opción después, o antes de la visita, es ir a Bermeo y dar un paseo por esta típica villa marinera.


Gran aparcamiento gratuito. 


Mundaka 

Otro pueblo pesquero que destaco por sus vistas. Aunque no estuvimos mucho rato , nos dio tiempo a pasear por la zona de la ermita de Santa Katalina, y poder apreciar su extensa zona de playa, donde se pueden practicar diferentes actividades acuáticas, como el surf. Difícil aparcamiento. 



Gernika 

Hay que resaltar la parte histórica. Diferentes lugares de la ciudad, giran entorno al bombardeo que sufrieron por parte de la aviación alemana e italiana, durante la guerra civil.

Que podemos ver... 

Se puede visitar el "árbol de Gernika"(símbolo de las libertades vascas) . Podemos encontrar el árbol viejo y el nuevo. Aquí es donde juran el cargo los presidentes vascos. La Casa de Juntas, donde está ubicado, estaba de obras y no era visitable. 



Detrás de la Casa de Juntas está situado el Parque de los pueblos de Europa. Se trata de un pulmón verde que invita a descansar después de una larga jornada de turismo. En él encontramos la obra "Gure Aitaren Etxea" de Chillida. 



Justo delante del ambulatorio hay una réplica del "Guernica" de Picasso. 



Existen otros lugares en la ciudad, pero no los visitamos (aunque se recomiendan en algunos blogs, como el museo de la Paz, el Euskal Herria, el refugio antiaéreo de Astra...). 

Detrás del parque hay mucho aparcamiento gratuito. 


Zumaia 

Aparcamos el coche en la zona del puerto deportivo. Es gratis y hay muchas plazas, pero después tienes que coger un pequeño transbordador para cruzar el río e ir al centro (cuesta poco más de un euro por persona). 

Lo que más nos gusto fue subir a la ermita de San Telmo, donde se rodaron algunas escenas de "ocho apellidos vascos" . Las vistas desde allí son espectaculares. La zona de acantilados, en forma de libro abierto (Flysch), es muy particular de esta zona. 




Zarautz

Poco vimos del pueblo. La playa es inmensa, pero más que para el baño, es ideal para los amantes del surf.

Lo que si vimos, o más bien probamos, son las exquisiteces que ofrece el restaurante de Karlos Arguiñano, ahora regentado por sus hijos. Puedes comer a la carta, o hacer un menú degustación, con vistas al mar.




A la cuenta hay que añadir la zona azul que aquí es inevitable pagar.


Mutriku

Para nosotros el pueblo más prescindible del recorrido, pero como nos pillaba de paso, dimos una vuelta por su casco antiguo. En algunas guías sale. Supongo que va a gustos.



Hondarribia

A pesar de ser el lugar más alejado del recorrido, mereció la pena hacer esos km de más. Otro de los pueblos más bonitos de la visita. El casco antiguo está dentro de una zona amurallada. Destacan sus casas de colores en la calle de San Nikolás y Arma Plaza. Podéis pasear sin rumbo fijo, e ir descubriendo sus calles y fachadas. 



El aeropuerto queda muy cerca de esta población. Si vienes en coche, fuera de la muralla, encontrarás sitio para aparcar.


Castillo de Butrón

Decir que es una propiedad privada, y no se puede visitar su interior (a no ser que lo compres, ya que a día de hoy, está a la venta). Es muy bonito y añadiría misterioso. Se puede dar una vuelta alrededor para pode verlo desde diferentes ángulos. En 15 minutos está hecha la visita. 



Lo que hicimos para completar la mañana, es acercarnos a Portugalete, a menos de media hora del castillo. No es que destaque por su arquitectura o por tener un casco histórico impresionante, pero si hay algunos edificios, como el de correos, de gran belleza. Pero por lo que llama la atención esta ciudad, es por el puente Vizcaya. Es una construcción de hierro que sirve para cruzar el río Ibaizábal, a modo de transbordador (pueden cruzar peatones, pero también coches, motos, bicicletas...). Es de finales del SXIX.



Después de este interesante recorrido por las costas de Euskadi, tocaba hacer lo propio con la costa norte gallega.


A Coruña

Casi habría que dedicar una entrada completa a esta bella ciudad, así que intentaré resumir lo que pueda. ¿Qué se puede resaltar?

Lo primero de todo, destacar su paseo marítimo. Con unos 13 km de longitud es uno de los más grandes de Europa. Tienes una zona para el paseo. otra para las bicis y otra para correr. Mientras vas paseando, puedes admirar por un lado, las vistas de postal que ofrece el mar (sobre todo al amanecer y al atardecer) y la arquitectura blanca típica de los edificios de la avenida Marina.



Otra parada obligada es la plaza de María Pita. Se asemeja a otras plazas mayores de pueblos y ciudades españolas. Es un buen lugar, junto a las calles colindantes, para probar la gastronomía local.



Si sigues por el paseo, darás con la Torre de Hércules. Es un faro visitable. Los alrededores son ideales para pasear y relajarte. Por el camino hay bancos para descansar. Recomiendo ir por la tarde, ya que las puestas de sol son espectaculares.



Otro mirador de la ciudad, pero en el extremo opuesto es el Monte de San Pedro. Nosotros accedimos en coche, ya que hay un parking gratuito junto a esta zona de paseo. Otra opción es coger un ascensor panorámico que hay al final del paseo marítimo y que te lleva también hasta la cima. Las vistas desde aquí son las mejores de la ciudad, ya que es el punto más alto. Otro buen lugar para contemplar el atardecer.



Por último, mencionar las playas urbanas de Orzán y Riazor. Son extensas y con aguas cristalinas, eso sí, como la mayoría de playas del norte, tienes que armarte de valor para entrar (por la temperatura del agua). Muy bien gestionados los accesos y control, a pesar de todos los problemas que está causando el Covid19.

El lugar que escogimos para pernoctar fue un gran acierto. Estaba junto al campo de Riazor, en una zona tranquila, con mucho aparcamiento, al lado del paseo marítimo y a unos 15-20 minutos andando hasta el centro.

San Andrés de Teixido

Más que la visita al pueblo (o más bien aldea), el interés está en ver su ermita, rodeada de misterio. La tradición dice: " A San Andrés de Teixido va de morto o que non foi de vivo", es decir, el que no fue de vivo va de muerto.

Es un lugar lleno de tradiciones y supersticiones, pero a parte de eso, también un lugar lleno de tiendas de souvenirs. Allí compramos miel y rosquillas artesanas. Todo muy rico.

En cuanto a la ermita, es de arquitectura sencilla, pero enclavada en un lugar muy bonito, cerca de los acantilados.



Cedeira

Otro de esos lugares para admirar la arquitectura típica gallega de casa blancas y grandes ventanales. Tiene un casco histórico pequeño.



 Destacaría la ría que cruza el pueblo. De aquí salen alguno de los manjares que puedes degustar en alguno de sus numerosos locales (nosotros  nos decantamos por las gambas a la plancha y el pulpo, entre otros).

 Tiene una playa muy tranquila.


Pontedeume

Aunque pueda quedar muy tópico decirlo, no es un pueblo que se caracterice por su arquitectura, monumentos... ya que el encanto del pueblo reside en callejear (eso sí, con continuas subidas y bajadas). Y eso es lo que hicimos, subir por sus cuestas, ir mirando las casas, alguna iglesia, sus plazas, etc, y después bajar al paseo y sentarnos en un banco para observar el río Eume. Parece tener vida propia. Había embarcaciones de recreo, piraguas e incluso motos de agua. Desde nuestra ubicación teníamos una perspectiva perfecta del puente de piedra, que cruza todo el río (tiene algo más de 850 m de largo).



Aunque no fuimos, decir que cercano al pueblo está el parque natural de las Fraguas de Eume, ideal para hacer rutas de senderismo.


 Betanzos

Alguna cosa nos dejamos por el camino al visitar este lugar, como el parque del pasatiempo o algún bar para probar las famosas tortillas de Betanzos. Destaco su plaza de los hermanos García Naveira, donde podrás hacerte la típica foto con las letras gigantes (que pone Betanzos), que te recuerdan dónde estás.

 También puedes encontrar otras bonitas plazas como la de la Constitución o la de Fernán Pérez de Andrade. No necesitas mucho tiempo para hacer el recorrido "básico". Aparcamientos de pago.


Mondoñedo

Te tienes que alejar un poco de la costa para llegar a este bonito pueblo lucense. Esta localidad esta rodeada de naturaleza. Lo primero que haría es visitar su catedral. La misma plaza donde está puede servir de punto de partida para visitar su casco histórico. ¡Muy bonito!



Puedes aparcar delante del Real Seminario de Santa Catalina.


Muxía

El pueblo lo cruzamos en un momento. Es el típico pueblo costero del norte, con sus casas bajas, su embarcadero... pero lo que más llama la atención sin duda, es el Santuario de Nosa señora da Barca. Más que por su arquitectura, por su ubicación. Parece que esté mirando al mar, como esperando la llegada de los marineros para recibirlos. Foto de postal.



 Mucho aparcamiento en el pueblo y en el mismo santuario.


Finisterre

Los romanos pensaban que el mundo se acababa aquí. Cuando llegas te das cuenta del porqué. Mires hacia donde mires, solo verás el océano. Encima de la roca, el faro parece vigilar el paso de todo tipo de embarcaciones. Es un lugar muy concurrido (aparcamiento justito). Recuerdo que hace años los peregrinos que hacían el camino de Santiago, acababan aquí y dejaban sus botas, a modo de ritual-promesa. Hoy en día, para preservar el espacio natural, eso está prohibido. No hay mucho más que explicar de este lugar. Simplemente, siéntate en la roca a contemplar la inmensidad del océano y disfruta de esta maravilla.



Corcubión

Paramos sólo para comer. Si tienes algo de tiempo puedes pasear por sus calles. Muy parecido a otros pueblos de la zona.



Muros

Otra villa pesquera, que puede verse en un corto paseo. Como curiosidad de este lugar, el nombre de algunas calles de su casco antiguo (Esperanza, Paciencia, Soledad, Amargura...). Ves mirando a ver si las encuentras.




Cascada de Ézaro

Necesitamos muy poco tiempo para verla y mereció la pena, ya que se encontraba en la misma ruta de costa que habíamos diseñado. 

Esta cascada es la desembocadura del río Xallas (el único en España que desemboca en una cascada). Accedes a través de unas pasarelas de madera. Desde el aparcamiento, no tardas ni 10 minutos en llegar.



Es curioso encontrarse este monumento natural en esta zona. Otros años se habían realizado espectáculos audiovisuales nocturnos. Este año, a causa del Covid19, se anularon.


Carnota

Dos cosas a destacar de aquí:

La primera, el hórreo gigantesco que hay. Es el tercero más largo de Galicia. ¡Espectacular!



La segunda, su enorme playa. Es un arenal inmenso, ideal si buscas una playa tranquila. La temperatura del agua y sus fuertes corrientes, hacen que no sean ideales para el baño. Hay un gran aparcamiento.




Lugo

En nuestra visita a esta ciudad, nos centramos en el casco histórico, rodeado de una bonita muralla romana, de más de 2 km, del Siglo III muy bien conservada. 



Durante mi infancia ya había visitado la ciudad en más de una ocasión. Recordaba un lugar oscuro, sucio... nada que ver con lo que nos encontramos ahora. Una ciudad moderna, con un casco histórico peatonal, pero conservando esa esencia que siempre ha tenido.

¿Que puedes ver aquí? Estas son algunas ideas:

La plaza Mayor, la Catedral, la muralla (incluido un paseo por la parte de arriba)...



Fuera de las murallas está también el parque de Rosalía de Castro. Un lugar ideal para descansar un rato, a la sombra de los árboles.




Debido a restricciones de movilidad no pudimos hacer la visita de Viveiro, Ribadeo y la Playa de las Catedrales. Otra vez será.


Y por último, mencionar la parte "runner" de este viaje. En Lekeitio la cosa está un poco complicada. Puedes recorrer el paseo marítimo y llegar hasta el faro de Santa Catalina. Incluso en una de las carreteras de acceso al pueblo tienes una parte peatonal, pero la verdad es que sumando todo, tienes pocos km, y de continuos "toboganes".

En Coruña es ideal. Hay unos 13 km de paseo marítimo, que incluso se puede alargar por algunos caminos. En algunos tramos incluso han hecho un carril solo para corredores. El problema si sales pronto, es que te paras varias veces a inmortalizar esos paisajes de ensueño que te vas encontrando, coincidiendo con la salida del sol.