sábado, 21 de marzo de 2026

Nápoles: caos, pizzas y Maradona

 A veces los viajes empiezan con un poco de emoción… aunque no siempre de la buena. Nuestro viaje a Nápoles comenzó con alerta por viento en el aeropuerto y durante un rato parecía que el avión no iba a despegar. Al final salimos, pero los primeros minutos fueron moviditos: bastantes turbulencias y alguna mirada nerviosa entre los pasajeros. Por suerte, después de ese inicio algo intenso, el resto del viaje fue mucho más tranquilo.

Y al aterrizar… bienvenida a Nápoles.

La primera impresión de la ciudad puede ser un poco chocante. Es caótica, ruidosa, con motos pasando por todos lados y, en algunos rincones, bastante sucia. Pero tiene algo. Una personalidad muy fuerte, muy auténtica. De esas ciudades que no intentan agradarte… pero acaban haciéndolo.

Paseando por el centro de Nápoles

Gran parte del tiempo lo pasamos recorriendo el centro histórico. Calles estrechas llenas de vida, ropa tendida entre edificios, pequeños comercios y ese ambiente tan italiano que parece sacado de una película.

Uno de los lugares top es la elegante Galleria Umberto I, una galería espectacular con una gran cúpula de cristal y mosaicos en el suelo. El contraste con el bullicio de las calles cercanas es curioso: entras y de repente todo parece más tranquilo. Es muy parecida a la de Milán.


Muy cerca está el impresionante Castel Nuovo, con su enorme arco triunfal y sus torres que parecen sacadas de otra época. Es uno de esos edificios que te recuerdan lo histórica que es la ciudad.

Y, por supuesto, en Nápoles hay una figura que está presente en todas partes: Diego Maradona. Murales, camisetas, banderas… el culto es total. Incluso hay un famoso mural suyo en el barrio español que se ha convertido en parada obligatoria para fotos.

La famosa calle Spaccanapoli, que literalmente “parte” la ciudad en dos. Es una de las arterias más auténticas, llena de vida, tiendas, iglesias y ese caos tan napolitano.

Via San Gregorio Armeno, conocida por sus tiendas de belenes. Aquí no solo verás figuras tradicionales, sino también versiones de personajes actuales, futbolistas o políticos. Es bastante curioso.

La gran Catedral de Nápoles, dedicada a San Gennaro, el patrón de la ciudad. Es uno de los templos más importantes y siempre hay bastante ambiente alrededor.

La Basílica de Santa Chiara, con su claustro decorado con azulejos de colores. Es un remanso de paz dentro del caos de la ciudad.

Otro detalle curioso  es la figura de Pulcinella, un personaje tradicional de la commedia dell’arte que es todo un símbolo de Nápoles. Lo verás en tiendas de souvenirs, máscaras y figuras. Representa ese carácter napolitano un poco pícaro, irónico y despreocupado. Incluso hay una tradición que dice que tocar su nariz da buena suerte.


La Piazza del Plebiscito, una de las plazas más grandes de la ciudad, con edificios imponentes alrededor. Es un buen sitio para sentarte un rato y ver la vida pasar.

Y muy cerca, el Teatro di San Carlo, uno de los teatros de ópera más antiguos de Europa.

La tienda de “con mollica o senza”

Entre paseo y paseo encontramos una pequeña tienda curiosa donde te preguntaban si querías el bocadillo “con mollica o senza”. Básicamente, si lo querías con miga o sin miga. Una de esas cosas simples que te hacen gracia cuando estás viajando y que seguramente los locales ven de lo más normal. Verlo en directo, después de haberlo hecho mil veces en Tik Tok, me hizo gracia.


Pizza: dicen que la mejor del mundo...y la verdades que están muy buenas 🍕

Si hay algo que recordar de Nápoles, además del caos, es la comida. Y especialmente la pizza.

No es un tópico: las pizzas aquí son espectaculares. Masa fina pero esponjosa, bordes altos y ligeros, ingredientes sencillos y muchísimo sabor. Por cierto, la pasta también está muy buena.


Excursión a Pompeya

Uno de los días hicimos una excursión organizada a Pompeya reservada a través de GetYourGuide, y fue una gran idea hacerlo con guía.

Pompeya es impresionante. Caminar por sus calles es literalmente pasear por una ciudad romana congelada en el tiempo desde la erupción del Monte Vesubio en el año 79 d.C.

El guía iba explicando cómo era la vida allí: las casas, las termas, las tiendas, los frescos… incluso los moldes de algunas víctimas que quedaron atrapadas por la ceniza. Es de esos lugares que te hacen imaginar perfectamente cómo era la vida hace casi dos mil años.


Costa Amalfitana: Sorrento, Positano y Amalfi

Otro día hicimos otra excursión también con GetYourGuide por la espectacular Costa Amalfitana.

Primera parada: Sorrento. Una ciudad elegante, con vistas al mar y un ambiente muy agradable. Buen sitio para pasear y empezar a disfrutar del paisaje.



Pero la verdadera joya del día fue Positano.

Positano es simplemente preciosa. Casas de colores cayendo por la montaña hasta el mar, callejuelas llenas de tiendas y terrazas, y unas vistas increíbles desde prácticamente cualquier punto. Es uno de esos lugares que parece hecho para fotografiar.


La última parada fue Amalfi, con su famosa catedral dominando la plaza principal. Un pueblo pequeño pero con muchísimo encanto y muy animado.


Conclusión

Nápoles no es una ciudad perfecta. Es caótica, a veces un poco desordenada y puede que no tenga la imagen más cuidada de Italia.

Pero tiene algo muy especial: carácter. Historia, cultura, fútbol, comida increíble y algunos de los paisajes más bonitos del país a poca distancia.


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