jueves, 16 de junio de 2022

Maratón de Milán

 Después de unos 4 meses desde mi último maratón, tocaba ponerse otra vez el "traje de faena" para correr por esas calles de Milán, que tanto se habían hecho esperar.

Ese maratón era especial por diferentes razones:

- Se había anulado en el año 2020 y 2021 a causa del Covid y por fin, después de dos años, se podía celebrar la prueba.

- Iba a ser el último maratón en el que había hecho un entrenamiento específico para bajar de las 3 horas.

- Podía estar en una ciudad, en la que ya había estado de paso años atrás, pero que no había tenido tiempo a visitar. 

La llegada a la ciudad fue el sábado por la mañana, en un día frío, pero soleado y sin viento. Ideal para correr. Después de recoger el dorsal, una buena dosis de pasta, en el paraíso de los hidratos de carbono, y un paseo por una de las pocas atracciones turísticas de la ciudad: la zona centro, con la catedral y la Galleria Vittorio Emanuele II.


La catedral es espectacular por fuera y por dentro, y tiene varias modalidades de entrada. Nosotros nos limitamos a ver la nave principal. 



Una vez fuera, un breve paseo por las galerías de Vittorio Emanuele para admirar sus tiendas de lujo, y un rato a descansar al hotel.


 Por la noche, otro buen plato de pasta, y a dormir pronto, para afrontar los 42'195 km del día siguiente, lo más descansados posible.


Por la mañana temprano, después de desayunar, nos dirigimos a la salida. Hay que decir que a nivel de organización, una de la mejores maratones en las que he participado, con mucho espacio para dejar la ropa, vestuario, espacio para cambiarse, para calentar, cajones de salida...



Y por fin empieza la carrera. En mi cabeza sabía que los entrenos no habían salido para bajar de las 3h, pero había que intentarlo. Los primeros km transcurrieron sin dificultad, al ritmo previsto de 4'10" y con Paco que se había ido hacia delante. Aproximadamente en el km 13 pude alcanzarlo. Él ya había bajado un poco el ritmo. Yo seguía a lo mío. Cada km que pasó a partir de entonces costaba más que el anterior. Al paso de la media maratón, con un tiempo de 1h30'00", y con las liebres de sub 3h que me acababan de pasar, fui consciente de que ese tampoco iba a ser el día para bajar de las 3h. A partir de ahí empezó otra carrera para mí. Me olvidé del GPS y me limité a disfrutar de la carrera, todo lo que se puede disfrutar cuando estás corriendo 42 km. El tiempo iba pasando y yo cada vez iba más lento, pero eso ya no importaba. Pasado el km 36 me adelantaron las liebres de 3h10'. Cada vez costaba más llevar un ritmo decente, pero mirando el reloj, sabía que por lo menos bajaría de 3h 15'. Y así fue, sin mas historia, sorteando alguna sorpresa más en forma de cuesta o adoquines, que crucé el arco de meta en 3h 13'46".



Después de la carrera, una buena comida en la zona centro, y como las "patitas" respondían, un poco más de turismo. Primero al cementerio monumental, digno de ver, y en el que puedes estar perfectamente 1h o más. 



A continuación, en un paseo de media hora, llegas al castillo Sforzesco, una fortaleza construida en el parque Sempione. Nos limitamos a cruzarla, ya que no íbamos muy bien de tiempo. 



Y eso fue todo. Ya con el tiempo justo, de vuelta al hotel a recoger el equipaje, y al aeropuerto que está aproximadamente a una hora en autocar desde el centro. De todas maneras, no hay mucho más por ver en la ciudad.

Ya han pasado dos meses desde la carrera, y el planteamiento que había hecho antes de la prueba, lo mantengo a día de hoy. Se acabó lo de intentar bajar mis mejores marcas en todas las distancias. Ese ya no será un objetivo. A partir de ahora (desde abril) seguiré entrenando a tope, pero sin seguir un plan de entreno rígido. En las carreras iré lo más rápido que pueda en ese momento, pero sin presión. Si un día no me apetece, pues no saldré a entrenar. Si me encuentro bien, pues iré más rápido...y todavía quedan muchos km por recorrer, muchas carreras para disfrutar y muchos lugares por descubrir!!!




sábado, 12 de marzo de 2022

Alsacia, un cuento hecho realidad

 Después de tanto tiempo de incertidumbre a causa de la pandemia, tocaba intentar normalizar al máximo la situación "de nuevo". Y que mejor manera que hacer uno de esos viajes navideños que tanto nos gusta. El destino elegido, un lugar de cuento, ideal para visitar en esa época del año: la Alsacia.

La mejor opción para recorrer la zona sin duda es en coche. Existen diferentes opciones de alquiler y de aeropuertos desde dónde empezar el tour, pero optamos por ir en coche desde Barcelona, para poder realizar alguna "parada" por el camino.  

Nuestra "base de operaciones" fue Colmar, uno de los lugares más bonitos de la Alsacia y que permitía visitar muchos pueblos sin hacer demasiados km.

En esta ocasión os explicaré algunas características de todos los pueblos, para después dar una pequeña pincelada de cada uno, con lo que considero que hay que visitar.

- Lo primero decir que supongo que cualquier momento es bueno para ir de turismo, pero los mercadillos y las casas decoradas, les dan un encanto especial en Navidad.

- Las distancias entre los pueblos son relativamente cortas. Si vas en coche puedes ver mucho, en poco tiempo. Aunque haya una buena comunicación con el transporte público, la frecuencia de paso está muy espaciada.

- En muchos pudimos aparcar gratis en las afueras, pero existen diferentes estacionamientos de pago. Por suerte no son excesivamente caros.

- Tened en cuenta que en Francia se come antes, y que los pueblos son pequeños. Los restaurantes se llenan enseguida.

- Y como aconsejo muchas veces, y aquí especialmente, dejaos llevar y caminad sin rumbo fijo. Seguro que encontráis lugares que no salen en las guías.

Empecemos nuestro recorrido.

Colmar

Uno de los pueblos más bonitos de la Alsacia. Es mejor visitarlo con un plano. La disposición de sus calles hace que te desorientes con facilidad. No debes perderte...

La petite Venise: aunque el único parecido a Venecia es un canal, siempre tiene que haber una Venecia en todos los lugares del mundo. Eso sí, con sus casas de colores resulta espectacular. Desde los puentes que atraviesan el canal se pueden hacer buenas fotos.



Colegiata de San Martín

Destaca sobre todo por su torre de 70 m. Empezó a construirse en el SXII.

Rue des Marchands

Posiblemente la calle más fotografiada de la ciudad, con sus típicas casas alsacianas (como la casa Pfister), sus tiendas con encanto y con varios edificios conocidos.



Place de l'ancienne Douane

Una de las más bonitas y con un "plus" en Navidad, cuando instalan el mercado.



Eguisheim

Muy bonito, pero también muy turístico, así que en Navidad lo mejor es armarse de paciencia y pasear y disfrutar del pueblo junto con la multitud que seguramente encontraréis. El recorrido es circular. Sin darte cuenta vas caminando, y vuelves al punto de inicio. Cuando acabes de dar la vuelta "literalmente", acércate también al centro. En poco tiempo está todo visto.



Estrasburgo

Otra gran ciudad, sede de varias instituciones europeas, y a la que se le puede dedicar tranquilamente un día. El recorrido para ver sus principales atractivos, es prácticamente circular (para visitar la zona de edificios europeos hay que alejarse un poco más). Aunque la catedral de Notre Dame es el edificio más representativo de la ciudad (no debes perderte el "espectáculo" de marionetas de su reloj astronómico, a las 12h. Lo más complicado es poder hacer una buena foto de la fachada, ya que está rodeada de edificios), te propongo un listado de lugares para ver, con un mapa para orientarte:




Casa Kammerzell (en la plaza central), la Petite France (muy parecido a la pequeña Venecia de Colmar)...



 las plazas, como la de Gutenberg, los puentes cubiertos, la iglesia de Saint Pierre le Jeune...y el resto de lugares, no salen en las guías como imprescindibles, pero seguro que te gustarán. Te irás encontrando edificos muy bonitos por el camino.



 Y si quieres ir de compras, también están aquí las famosas galerias Lafayette, que descubrimos en nuestro viaje a París, hace ya casi 20 años. 

Obernai

Se trata de un pueblo muy pequeño con una calle principal, que se puede hacer de ida y vuelta. Casas muy bonitas, pero nada más que destacar.


Ribeauvillé

También se trata de una calle de ida y vuelta, donde se concentran todos los edificios típicos alsacianos. Recomendable.



Hunawihr

El menos turístico de todos los pueblos. Se puede ver hasta sin bajarse del coche. Sobre todo es para ver más casas típicas alsacianas. No hay tiendas ni apenas comercios.



Riquewihr

Aunque también tiene una calle principal, es bueno ir recorriendo también las calles laterales, donde encontrarás alguna que otra sorpresa, en forma de edificios muy bonitos. Es un pueblo muy turístico, con muchos comercios y restaurantes.



Kaysersberg

Una grata sorpresa. Lo vimos de noche, y eso le dio un encanto especial. La iluminación y decoración de los edificios, con el castillo iluminado en la montaña, te hacía sentir como en un cuento. Con el frío que hacía resultó perfecto un vino caliente y un pretzel.





Turkheim

Destacar un calendario de adviento gigante en una de sus plazas. No es muy turístico, pero está bien para dar un paseo.



Mulhouse

Parece más una ciudad comercial, que un típico pueblo alsaciano. Está alejado del resto de pueblos turísticos. No es de los imprescindibles. Destaca la plaza de la catedral.




Castillo de Koenigsbourg

Dedicamos casi una hora y media a visitarlo. Como está en lo alto de una colina, se divisa desde varios lugares. Cogimos la entrada por internet, aunque a primera hora de la mañana no se veían grandes colas. Eso sí, no hay mucho aparcamiento. Si madrugas, mucho mejor. A nosotros nos gustó.



Lyon

Aunque no pertenece a la Alsacia, lo pongo porque de camino a nuestro destino, pasamos una noche aquí, y nos dio tiempo a realizar una visita exprés. Nos sorprendió gratamente la ciudad.

La visita duró toda la tarde. Para profundizar un poco más nos habría hecho falta medio día más.

 Esto es lo que nos dio tiempo a ver:

Lo primero que quiero mencionar son sus plazas más conocidas. La verdad es que nos gustaron todas con sus estatuas y fuentes. Las más bonitas según mi punto de vista son: 

- La plaza bellacour, con unas buenas vistas de la colina Fourvière. y con la estatua de Luis XIV en el centro.



- La plaza de los Jacobinos. No te pierdas la fuente monumental.

- La plaza de los Celestinos, donde se puede admirar la fachada del teatro

- Plaza des Terraux, con su famosa fuente de los caballos creada por Bartholdi (que hizo también la estatua de la libertad).



A la catedral de Saint Jean merece la pena dedicarle unos minutos.

La basílica de Notre-Dame de Fourvière está en lo alto de una colina. Nosotros cogimos un billete de ida y vuelta de un funicular que sale del casco antiguo, y que te deja en lo alto en pocos minutos. Tanto el edificio, como las vistas que tienes allí de la ciudad, son impresionantes.



Si bajas un poco por la colina te encuentras el teatro galo-romano, al que también puedes acceder gratis. Allí al lado tienes otra parada del funicular, sin necesidad de volver a subir la colina.

Del casco viejo diré como digo en muchas ocasiones. Piérdete por sus calles paseando. De noche iluminado, tiene un encanto especial.

Los murales de la ciudad son conocidos. Sólo pudimos ver el de la biblioteca por falta de tiempo, pero hay muchos más en la ciudad.

Las Traboules son pasajes que conectan diferentes calles, pasando entre edificios. Hay decenas por toda la ciudad, y al igual que nos pasó con los murales, solo vimos una; la de la Tour rose.



Nos hubiese gustado ver el Institut Lumière, dedicado a los hermanos que inventaron "el cine", pero quedaba lejos de nuestro recorrido.

Y esto fue todo lo que nos deparó este recorrido por tierras francesas. Como hacía poco que había corrido el maratón de San Sebastián, decidí dejar aparcado el "modo runner" en esta ocasión.



viernes, 17 de diciembre de 2021

Fuerteventura

 Después de unos días en la capital danesa, nos planteamos un viaje de relax. Queríamos ver muchos lugares, pero a un ritmo tranquilo y, sobre todo, disfrutando de sus playas.

Lo primero fue ir a recoger el coche de alquiler. Ya lo habíamos reservado desde casa, para no llevarnos alguna sorpresa al llegar (decir que nos dieron un Renault Clio muy nuevo, con toda clase de comodidades). Dejamos las maletas en el hotel, porque era pronto para hacer el check in... y a empezar el recorrido por la isla!!! 

LAS PLAYAS

La isla de Fuerteventura destaca sobre todo por sus playas. Hay para todos los gustos. Antes de llegar a la isla, ya habíamos hecho una selección de lo que queríamos ver. Os dejo una valoración de cada una:

Playa del moro: es una playa tranquila, que se encuentra en la zona del parque natural de las Dunas. El agua es cristalina. Cuando fuimos apenas había oleaje.


Playa de la Caleta: se encuentra en la isla de Lobos (luego hablaré de este lugar). Es una pequeña playa, recogida del viento, y con el agua más transparente que he visto nunca. Había bastante gente, pero no daba sensación de agobio. Es aconsejable usar algún tipo de calzado para meterse en el agua, ya que está lleno de rocas y piedras.



Playa de Cofete: no llegamos a pasear por la arena, pero recomiendo sobre todo, admirarla desde el mirador Degollada agua Oveja. No es una playa apta para el baño, ya que hay mucho viento y fuertes corrientes. Además el camino es de vértigo; estrecho, de tierra, sin quitamiedos...vamos, lo mejor para ir con un coche de alquiler (de hecho muchas compañías no cubren posibles averías si accedes a ese tipo de sitios). Pero las vistas de esa playa virgen, y la tranquilidad de la zona, hacen imprescindible que te acerques al lugar. No te defraudará.



Playa del Matorral: es importante elegir bien la zona donde dejar la toalla. Está junto a la localidad de Morro Jable. Por la mañana fuimos más hacia el norte, y fue imposible estirarnos. El viento levantaba la arena y resultaba incómodo permanecer allí. El color del agua es de postal, azul turquesa, pero las olas no invitaban precisamente a adentrarse mucho. Ya por la tarde nos acercamos a la parte de playa junto al pueblo, y la cosa cambió. Todo mucho más tranquilo.



Playa del Gran Tarajal: sin duda, uno de los lugares que más nos sorprendió. Había algo de oleaje, y a los pocos metros de la orilla, ya no hacías pie. Es de una fina arena negra. Es conveniente guardar algo de distancia con el agua al estirar la toalla. Una ola repentina, puso en remojo a varios bañistas que estaban tomando el sol. Hay mucho espacio en la arena.





Playa de los lagos: fuimos a primera hora y es lo mejor. Es otra de esas playas paradisiacas de la isla, con unas aguas que no tienen nada que envidiar al Caribe. Poco a poco se fue llenando, y la tranquilidad del principio, se convirtió en un no parar de niños corriendo y levantando arena, adultos gritando...



Playa de Caleta de Fuste: también recomendable llevar calzado para caminar sobre las piedras y rocas. Es una playa que ofrece más servicios. Es de arena dorada y muy extensa, por lo que podrás relajarte y mantener la distancia con otros bañistas. 



OTROS LUGARES QUE VISITAR:

Porque no todo van a ser playas, la isla ofrece otra serie de atractivos naturales a los turistas que vamos a visitarla. Estos son alguno de ellos:

Isla de Lobos

Se trata de un espacio natural protegido. Es necesario reservar la visita con antelación, ya que hay un cupo de visitantes al día. Nosotros lo hicimos a través de civitatis. Aunque la isla se recorre fácilmente, aconsejo hacer una selección de lo que quieres hacer, y centrarte en algunos lugares. Lo primero que hicimos nosotros fue subir al volcán de la Caldera. No es una ruta exigente, pero tiene una buena pendiente en su tramo final. Compensa con las vistas que tienes al llegar a la cima.



Después de esta excursión, a relajarse en la playa de la Caleta (de la que ya he hablado antes).

Dunas de Corralejo

La sensación que tienes cuando visitas esta zona, es que estás en el desierto. Kilómetros de dunas hacen de este lugar un enclave espectacular. La playa, con su fuerte oleaje, no siempre invita al baño. Nosotros nos limitamos a mojarnos los pies y a disfrutar de la tranquilidad del momento.



Calderón hondo

Otra de esas excursiones por un paisaje árido, que tiene su recompensa en la parte final, cuando subes a la cima y disfrutas de las vistas, del silencio y de esas pequeñas ardillas que habitan allí. No es una excursión difícil. Es corta y con pocas complicaciones en el terreno.




Cuevas de Ajuy

Breve recorrido por unos pequeños acantilados. con vallas de seguridad, que acaban en unas grandes cuevas. Se puede ver como el mar rompe con fuerza sobre las rocas. Al inicio del recorrido hay una playa de arena negra, pero no nos quedamos.




A lo largo de la isla te encuentras varios pueblos. No son el principal atractivo de la isla. Algunos, como Puerto del Rosario o Caleta de Fuste (donde teníamos el hotel) son mas comerciales y con variedad de restaurantes y tiendas. Otros como el Gran Tarajal, Cotillo o Morro Jable destacan por sus playas. El único que destacaría para visitar, es Betancuria, antigua capital de la isla y con rincones muy bonitos.



Salí unos cuantos días a correr por la zona de Caleta de Fuste. Tiene una gran zona de paseo, compartida con un carril bici, para hacer unos cuantos km prácticamente llanos.



La valoración general de la isla es positiva. Ideal para el descanso. Espero poder seguir visitando en otros viajes, los atractivos que ofrecen las otras islas canarias.




miércoles, 1 de diciembre de 2021

Maratón de San Sebastián 2021

 Después de 13 maratones, afrontaba los 42'195m con un nuevo objetivo; bajar de las 3 horas. Hace unos años hubiera sido impensable, pero la mejora progresiva de mi estado de forma en este último año, me hacían ser optimista.

El lugar elegido para la gesta fue San Sebastián. Un recorrido prácticamente llano, a doble vuelta, que nos iba a deparar alguna sorpresa.

Bien temprano salimos de casa Paco y yo, en coche, para recorrer los poco más de 500 km que separan las dos ciudades (bueno, ciudad y pueblo). Los últimos km fueron un adelanto de lo que nos esperaba. Una nevada cayó a nuestro paso por la Autovía. Por suerte los quitanieves estaban haciendo bien su trabajo, y todavía era el inicio del temporal, así que pudimos pasar. Horas más tarde, cuando ya habíamos llegado a Donosti, cerraron la carretera.

Como hacía frío, viento y llovía bastante (incluso cayó granizo), nos limitamos a recoger el dorsal, comer y echar una buena siesta en el hotel. 

Por la noche una buena toma de hidratos en un restaurante italiano (lo que vienen siendo unos espaguetis), y a dormir. El día siguiente iba a ser duro.

A las 7 h del domingo ya estábamos en pie desayunando. El temporal seguía ahí fuera. Pero como dice mi amigo Rafa, no habíamos ido para ir a la playa. Habíamos ido a correr. Y así es como, poco antes de las 9h, Paco y yo estábamos en la línea de salida con objetivos diferentes. Él correr una más, sin importar el ritmo (el fin de semana anterior había corrido una ultra de casi 100 km) . Yo, queriendo parar el crono antes de las 3 h.

Enmedio de un aguacero impresionante se dio la salida...



...y esto es lo que pasó:

De la salida al km 16

Salgo al ritmo planeado de 4'10"- 4'12" y  me mantengo ahí sin problemas. La sensación es de que iba "muy cómodo", pero ya iba bien a esa velocidad. Todo según lo previsto. La lluvia ya nos había dejado a todos empapados, y las fuertes rachas de viento llegaban a tambalearte y a frenarte, pero podía seguir manteniendo la media. En algunos puntos me iba cruzando con Paco que había empezado muy fuerte.

Km 17

Punto clave de la carrera. Hacía tres semanas tuve una sobrecarga en los cuádriceps que me hizo modificar el planning de entrenos, para llegar  lo más recuperado posible. Y creía que así era, pero de repente, un leve tirón en el mismo lugar, me anunciaba que la cosa no iba a acabar bien.

Km 18 a 23

Lo que menos me importa en este punto es el clima. Incluso disfruto más así que si hace calor. La pierna me sigue dando avisos esporádicos de que estoy forzando la máquina. Se me pasa por la cabeza abandonar. Faltan unos 20 km y pienso que en cualquier momento se puede producir el pinchazo. Pero no he estado tres meses entrenando para ahora dejarlo así. De esta manera, sigo avanzando, con la liebre de 3 horas todavía muy por detrás mío.

Km 23 al 36

La carrera continúa.  Los bonitos lugares por los que pasamos quedan en segundo plano. He decidido bajar un poco el ritmo, pero al poco tiempo, vuelven las malas sensaciones. Al problema de cuadríceps se le junta otro aviso de pinchazo en los isquios de la misma pierna. La gente anima, a nivel de cardio voy perfectamente, pero antes de llegar al km 36, la liebre de 3 h me ha alcanzado, y no hago ni el intento de seguirla. Mi mente está fuerte, pero cada paso se convierte en un calvario para mi pierna izquierda. La situación me recuerda al maratón de Praga, donde tuve los mismos problemas. ¿Me faltan ejercicios de fuerza?¿Hago pocos km...o hago demasiados? Empieza a llover a mares otra vez.

Km 36 hasta meta

Miro el GPS y, aunque soy consciente de que el sub 3 h ya se ha ido, me doy cuenta de que mi marca personal todavía es posible si no me rompo, así que bajo otra marcha, y como si de un entreno se tratara, me pongo al trote para intentar llegar a meta "entero". Y así sucede. A ese ritmo la pierna no se queja tanto. La meta está más cerca y está claro que lo voy a conseguir. Pasó el arco de llegada en 3h 3' 23", mejorando el 3h 8' 45" que tenía de Zürich en el 2016.

Me cambio, me tomo un caldito que nos ofrece la organización àra entrar en calor y me voy al hotel, donde me espera una buena ducha de agua caliente. Allí me encuentro con Paco, que ha hecho un espectacular tiempo de 3h 28', después de tantos km acumulados en sus piernas.

La sensación es agridulce. No pude bajar de las 3 horas, pero pese a todo, pude acabar la carrera y bajar mi anterior marca más de 5 minutos. 

Como premio al esfuerzo, aunque no se deba hacer, la recompensa en forma de tortilla, bacalao, chuletón y sidra, en una conocida sidrería en las afueras.


Ya por la tarde, después de acompañar a Paco al aeropuerto, de vuelta al hotel a descansar.

La mañana siguiente amaneció fría y nublada, pero sin la lluvia y el viento del día anterior. Es lo que tiene el norte. Aproveché para hacer un poco de turismo...y de vuelta a casa.



Cuando cumplí los 40 años decidí no hacer ya entrenos tan fuertes...y dos años después logré mis mejores marcas entrenando el doble. A los 45 pensé que ya iba "hacia abajo"... y con 47 años volví a pulverizar mis registros. Hace un mes pensé que San Sebastián sería el último cartucho para bajar de las 3 h...¿Habré cambiado ya de opinión?

To be continued...😏