martes, 21 de abril de 2020

Viajar y correr en tiempo de confinamiento

Puede parecer que el título del post puede caer en una contradicción. ¿Cómo se puede viajar o correr si estamos confinados?
Siempre he dicho que un viaje no es sólo el fin de semana que haces una escapada, o ese viaje de Semana Santa, Navidad o verano. Y que una carrera no son sólo esos 10 km de asfalto, o esos algo más de 42 km recorriendo las calles de alguna ciudad del mundo. Entonces...¿qué más se puede hacer?



CUANDO NO PUEDES VIAJAR...

Os dejo algunas ideas:

- Es un buen momento para buscar nuevos destinos que visitar, para cuando todo esto acabe. Puedes establecer unas prioridades, que después podrás ir cambiando por circunstancias que vayan surgiendo.
- Puedes entretenerte un buen rato escogiendo algún destino en concreto, y hacer un planning de viaje, que cuando llegue el momento, ya irás concretando. ¿Cómo suelo hacer esta planificación?
1. Leer varios blogs de viajes y consultar diferentes páginas WEB. 
2. Haces una lista con los "imprescindibles" o coincidencias de lugares para visitar de tu destino. Cuando muchos bloggeros mencionan los mismos sitios, por algo será.
3. Escoger la mejor fecha del año para realizar el viaje teniendo en cuenta de cuántos días dispones y cuánto tiempo necesitarás para ver todo lo que has apuntado. Finalmente, cuadrarlo todo. Cuando ya estás viajando, seguramente necesitarás hacer cambios, pero tendrás una buena referencia.
4. Es importante también apuntar si alguno de los lugares que vas a ver necesita de reserva previa, compra de tickets, etc.
- Otra cosa que se puede hacer es el "post" viaje. A veces tienes las fotos en carpetas (en el ordenador), pero nunca tienes tiempo para revisarlas. Ahora es un buen momento. Puedes eliminar las fotos repetidas, borrosas...
- También puede ser la ocasión para viajar mentalmente a los lugares que has estado, revisando las fotos que todavía guardas en el móvil, en carpetas del ordenador, CDs, pero también en álbums perdidos del armario.

CUANDO NO PUEDES CORRER...

Pues también son unas cuantas cosas las que se pueden hacer, relacionadas con esa actividad, que ahora hemos tenido que dejar de lado:
- A no ser que tengas una cinta en tu piso, o un "casoplón" con un terreno importante, no recomiendo intentar correr, ya que la falta de espacio puede provocar el efecto contrario al deseado, es decir, lesiones o molestias.
- Existen infinidad de ejercicios que se pueden hacer en casa sin necesidad de correr (de fuerza, baile, yoga...) y muchos vídeos explicativos en youtube. Os dejo algún ejemplo:




- Si eres de los que participan en diferentes carreras, buscando un objetivo determinado, está bien realizar alguna planificación. Lo mejor es que alguien que sepa te realice esa planificación y no fiarse de cualquier página con entrenamientos ya hechos (la red está llena de "expertos"). Lo que sí puedes hacer, si no eres principiante, es preparar tus sesiones, a partir de otras que hayas hecho y te hayan funcionado. Al final, el que mejor te conoce eres tú mismo.
- Factores importantes para esta planificación son tu trabajo (te condiciona según el horario y el gasto energético), qué cargas puedes aguantar, la variedad en la calidad de los entrenos (combinar series, rodajes medios, tiradas largas, ejercicios de fuerza...), las recuperaciones, la coincidencia de tus sesiones con otros compañeros... 
- Otra cosa que muchas veces no hacemos, y que puede ser un buen momento, es analizar el porqué algunas carreras no han salido como quería y qué puedo cambiar. Nos podemos hacer muchas preguntas para mejorar:
- ¿He entrenado correctamente para lograr mi objetivo?
- ¿He corrido como había planificado?
- ¿He descansado bien y he llevado una alimentación correcta?
- ...

- Aprovecha esta situación, para descansar la mente y el cuerpo (del estrés diario de duros entrenamientos). Eso sí, hay que continuar cuidándose para llegar en las mejores condiciones posibles a la vuelta, que llegará.

Nos vemos próximamente en otra entrada, quien sabe si explicando una carrera o unos días inolvidables en algún rincón del mundo.



sábado, 14 de marzo de 2020

Israel... y un trocito de Palestina

Después de haber visitado algunos pesebres vivientes, como el de Corbera, haber visto representaciones de "Els Pastorets" como la de Sant Julià y haber disfrutado con la exposición de algunos dioramas como el de Parets, tocaba "peregrinar" al origen de todo esto, Israel.
Antes de describir los lugares a los que fuimos, quisiera destacar un par de cosas que nos llamaron la atención: la seguridad y la cultura judía. 

Seguridad 
Por economía y horarios de los vuelos, decidimos volar con la compañía israelí El Al. Si tomas esta decisión, los controles de seguridad por los que has de pasar se multiplican. Ya en el aeropuerto del Prat nos encontramos con el primer "filtro". Empleados de la compañía, muy amablemente, te realizan un cuestionario, y te dan el visto bueno (o no) para poder embarcar. Y ¿que te preguntan? Pues en nuestro caso estas fueron algunas:
- ¿Que relación tenéis?
- ¿Cuantos años hace que estáis juntos?
- ¿Dónde os conocisteis?
- ¿Quien ha preparado vuestra maleta?
- ¿Habéis recibido algún regalo para el viaje?
-...
Después de esto, les dices la combinación para abrir la maleta, si lo estiman oportuno...y a volar.
Ya en Israel, viene el típico control de pasaportes de otros países, y por fin llegas a la ciudad.




La vuelta es más de lo mismo. Así que mejor ir con tiempo, para no perder el vuelo. Desde la primera cola, hasta llegar a la puerta de embarque, tardamos algo más de una hora y media.
Lo que es la seguridad dentro del país, la verdad es que lo tienen todo bastante controlado. No tienes en ningún momento sensación de peligro, y puedes pasear por las principales zonas turísticas sin ningún problema. Para entrar en algunos hoteles, recintos etc, también hay que pasar algunos controles.

Cultura Judía 
Sin querer menospreciar la religión judía, nos sorprendieron algunas normas y costumbres que están presentes en la actualidad israelí ,un tanto anacrónicas dentro de cualquier sociedad de nuestro siglo. Muchas de ellas tienen que ver con el Sabbath (ahora explicaré algunas curiosidades) .




Como en otras culturas y religiones, existen diferentes interpretaciones y grados de implicación religiosa (están los ultra ortodoxos, los religiosos, los creyentes...). No quiero hacer un listado de las normas del judaísmo, pero sí de las que de alguna manera condicionan o influyen en el turismo. Si te alojas en un hotel con certificado Kosher, como fue nuestro caso en la zona de Galilea, todo se incrementa. Aquí van algunos ejemplos de un Sabbat (empieza el viernes cuando se va el sol, hasta el sábado cuando empieza a anochecer) :
En el hotel, como no se puede realizar ninguna actividad física, contratan a personal no judío y...
- No tendrás en el desayuno carne y lácteos (o una cosa o la otra).
- No habrá tostadora (hay que conectarla claro).
- La luz se encenderá automáticamente, para no hacer el esfuerzo de apretar el interruptor.
- El papel del váter ya viene cortado (sin comentarios).
- El ascensor se programa para parar en todas las plantas, y así no tener que apretar el botón.
En la ciudad no podrás hacer fotos a monumentos judíos, no tendrás transporte público, las tiendas estarán cerradas... 
En fin, para que seguir. Os paso a contar nuestro recorrido.

Tel Aviv

Es una ciudad muy moderna. Muy parecida a las grandes urbes europeas. No esperes encontrarte grandes monumentos, ni edificios espectaculares. La zona antigua, dónde se encontraba el antiguo puerto, es lo más destacado de la ciudad (en menos de 2 horas está visto).




Tiene un paseo marítimo ideal para pasear, correr, o simplemente sentarte a contemplar la puesta de sol, ver a los surfistas dominando las olas, o tomarte un gintonic en alguno de sus chiringuitos playeros. 




Hay muchos lugares para comer (probad el sabich en la calle Frishman, buenísimo) , y mercados (como el de las pulgas) para comprar cosas típicas del país.




También es importante el barrio de Neve Tzedek, donde se encuentran una serie de edificios blancos, estilo Bauhaus, que son Patrimonio de la humanidad.

Haifa

Tercera ciudad más poblada de Israel. Aquí podéis ir al Monasterio Carmelita de Stella Maris y poder tener una vista panorámica de la ciudad (incluidos los jardines Persas del templo Bahai).



En apenas media hora en coche, te puedes desplazar desde aquí hasta San Juan de Acre, para ver su antigua fortificación medieval. 

Región del mar de Galilea




Son varios los sitios que vimos en esta zona:

Cesárea : puerto más importante en la época romana. Hoy en día la importancia reside en su valor arqueológico. En este tipo de lugares hay que dar paso a la imaginación ya que la mayor parte del territorio son ruinas (estilo Ampurias).




Cerca del lago visitamos Tabgha (lugar que la religión Católica vincula al milagro de la multiplicación de los panes y los peces), y el Monte de las Bienaventuranzas, dónde Jesús dio algunos sermones.




Nazaret: la ciudad en sí no tiene nada que destacar. Pasa como en otros muchos lugares de nuestro recorrido. Es más por lo que se dice que allí pasó, que por lo que realmente se ve. Aquí pudimos visitar la iglesia de la Anunciación y el taller de José.




Por el camino, una breve parada en Caná, dónde dice la tradición que Jesús convirtió el agua en vino, mientras asistía a una boda. 

Safed: ciudad judía sagrada con unas bonitas callejuelas y alguna sinagoga que se puede visitar. Llamada ciudad de la Cábala.




Yardenit: lugar tradicional de bautismo sobre el río Jordán.



Monte Tabor: donde se encuentra la Basílica de la Transfiguración.

Belén 

Cuando entras en Cisjordania parece que estás entrando en un país diferente. En seguida ves la pobreza en las construcciones y como los autóctonos van en busca del turista para vender artesanía, dátiles, dulces...




Como no, destacar aquí la visita a la Basílica de la Natividad, donde nació Jesucristo. Una buena cola para poder ver el lugar exacto del nacimiento, no te la quita nadie.




Parece que ponen más pegas en el paso fronterizo para salir de Belén que para entrar.

Jerusalén 

Sin lugar a dudas, y a pesar de coincidir con el Sabbath, es el lugar que más nos gustó de todo el recorrido. A nivel cultural ahora veremos todo lo que nos ofrece, pero el simple hecho de pasear por la ciudad antigua, ya te transporta a otra época.

Estos son algunos de los atractivos de la ciudad :

Monte de los Olivos : lugar con la mejor vista panorámica de la ciudad antigua. Aquí se encuentra el huerto de Getsemaní y la Basílica de la Agonía, de gran importancia en la religión cristiana.




Barrio de Ein Karem, donde están las Iglesias de la Visitación y la de San Juan Bautista. 

Mercado de Mahane Yehuda: activo todo el día, con sus puestos gastronómicos y parte de la noche, donde se convierte en lugar de ocio.




Museo del Holocausto : necesitas una mañana entera para visitarlo, si te paras a leer todos los paneles, fotos... Al final optas por pararte únicamente en lo que más te va llamando la atención.

Ciudad antigua: toda esta zona tiene infinidad de posibilidades. Lo primero sería caminar sin rumbo por sus callejuelas, repletas de tiendas. Perderse por aquí es fácil (y lo digo por experiencia).
La vía Dolorosa se encuentra en este auténtico laberinto de calles. Unas placas en las paredes, anuncian los lugares dónde Jesús, según la tradición cristiana, se detuvo por distintos motivos.




Otros lugares bíblicos que puedes ver en esta zona son: la tumba del rey David (se separa la entrada de hombres y mujeres), el cenáculo, (dónde se realizó la "última cena), el muro de los lamentos (también separando hombres y mujeres. Aunque no seas judío, puedes poner un papel con algún deseo, si encuentras una ranura libre entre sus piedras) y como no, la iglesia del Santo Sepulcro.





De éste último lugar, decir que es una iglesia "compartida" por varias creencias religiosas. Suele estar masificada. La cola para ver el Santo Sepulcro puede ser de varias horas. Si tu interés es más cultural que religioso, te la puedes ahorrar. El resto del edificio alberga otros lugares sagrados, que ya justifican la entrada.
Hay que tener en cuenta siempre cuando y dónde se pueden tomar fotografías. No en todos los lugares está permitido. Tampoco es posible durante el Sabbath.

Como curiosidad runner decir que muchas de las pruebas, incluidas las maratones de Tel Aviv y Jerusalén, se celebran en viernes.


viernes, 13 de diciembre de 2019

Los castillos del Loira

Cuando planifiqué esta ruta, consulté varios blogs de viajes. Fue difícil escoger que castillos visitar o no. Al final hice una lista con los que muchos blogueros calificaban de "imprescindibles".  Dentro de estos elegí algunos para visitar por dentro y otros a los que solo vería desde el exterior sin pagar entrada. Hay que tener en cuenta que muchos de ellos no puedes verlos ni por fuera, si no compras el tiquet.
En todos los Castillos hay aparcamiento (a veces gratuito y otras de pago).

Castillo de Cheverny

El castillo que sale en Tintín. Bonito por dentro y con un espacio exterior que invita al paseo y a la relajación.
A las 13 h le dan de comer a los perros. Decenas de ellos, se amontonan al lado de su cuidador. A su señal, se lanzan todos a comer. Curioso.
Hay que pagar para verlo.



Castillo de Chenonceau.

Para mi gusto, el castillo más bonito de todos, visto desde fuera. La magia del lugar es una suma de la belleza del edificio, junto a su situación, encima del agua. Interesante también por dentro, donde destacan sus cocinas, con toda clase de aperos culinarios.

También podéis dar un paseo por el exterior y visitar una granja típica del siglo XVI y sus jardines.
Parece que hay que pagar para verlo, aunque sea por fuera, pero vimos a gente que venía por otro camino y podía gozar igualmente de unas buenas vistas. Tengo mis dudas.


Castillo de Villandry

Es conocido sobre todo por sus jardines. Tienes la opción de comprar la entrada para todo el recinto, o sólo para sus jardines, y eso hicimos. El diseño es fantástico. Cada rincón invita a la contemplación, al descanso y, como no, a hacer una buena foto.

Hay que pagar para poder ver algo del castillo o jardines.

Castillo de Ussé

Lo vimos muy de pasada. Muy bonito por fuera. Sólo paramos para hacerle la foto. No es el que más me impresionó (aunque es uno de los mejores valorados por la gente). Se ve bien sin pagar.



Castillo de Chaumont

El edificio por fuera es muy bonito, pero por dentro tiene poca cosa. El espacio exterior es enorme. Los jardines están construidos siguiendo diferentes estilos. Existe una mezcla de naturaleza y arte. Te puedes pasar en el recinto, perfectamente medio día. Es el más caro de los castillos visitados (no sé muy bien por qué). Hay que pagar para verlo.




Castillo de Chambord

Es la estrella del recorrido. Ya desde que aparcas puedes ver el edificio en todo su esplendor. Te puedes encontrar con mucha cola para comprar la entrada, pero hay tantas taquillas, que va todo muy rápido. El recorrido por su interior es un poco caótico. A destacar el diseño de su doble escalera interior. El hecho de que haya tanta gente, le resta algo de encanto, pero en época estival, es lo que hay.

Pagando el parking ya lo puedes ver, pero recomiendo entrar.



Castillo de Sully-sur-Loire

Lo íbamos a ver sólo por fuera, y quedaba un poco alejado de la ruta, pero merece la pena. Aparcamos el coche y lo rodeamos, en un paseo de apenas 15 minutos. Es un castillo de postal, ya que parece que esté flotando encima del agua. Se ve por fuera sin pagar.




Castillo de Blois

Fuimos más por ver el pueblo que por el castillo (muy "normalito" visto desde fuera). El casco antiguo es pequeño y tiene alguna de esas típicas casas de madera tan frecuentes en la zona. Al lado del castillo hay unas calesas a modo de bus turístico (encontrarás también en la misma plaza, la casa de la magia).

Lo que más me llamo la atención del pueblo es una escalinata, que a medida que te vas alejando, puedes descubrir una obra de arte. Cuando fuimos nosotros estaba representado el retrato de la Gioconda. Por lo que sé, van cambiando.



Castillo de Saumur

En lo alto del pueblo, puede verse este castillo de cuento. Se visita rápido (la parte exterior), porque no hay mucho para pasear por los alrededores. Además del castillo, destacan las vistas de la localidad. No hace falta pagar para verlo por fuera.




Castillo de Angers

También lo vimos sólo por fuera (sin pagar). Es más parecido al típico castillo de torres y almenas que se ven por España. Hay unas rutas, marcadas en el suelo, para poder visitar el casco histórico sin perderte.





Castillo de Azay-le-ridau


Una de las sorpresas del recorrido. Es un bonito edificio, rodeado de jardines, que parece emerger del agua. El interior tampoco deja indiferente. Una serie de "artilugios" dan vida a las diferentes salas (diferentes máquinas que mediante un mecanismo se van moviendo y tocando diferentes piezas musicales). Se visita rápido.




Castillo de Amboise

Es otro de los castillos que vimos sólo por fuera. El pueblo es muy bonito. Las mejores vistas se obtienen desde el otro lado del Loira (se puede cruzar por un puente). Escogimos este lugar como "campamento base" y creo que fue una buena opción. El centro lo visitas en apenas una hora. Aquí también puedes realizar la visita de Clos Lucé, residencia de Leonardo da Vinci. En este lugar tuvo su taller y se pueden ver algunos de sus inventos (no entramos. Es uno de los edificios que descartamos).




Tours y Orleans

Para visitar el primero, tomaría de punto de partida, la catedral, muy bonita por dentro e imponente por fuera. Desde aquí, seguir su calle mayor (que va cambiando de nombre). Es un lugar repleto de bares y restaurantes, con un gran ambiente. A lo largo de esta calle, podemos encontrar varias fachadas, que recuerdan la época medieval de la ciudad. El recorrido, desviándonos un poco, acabaría en la Basílica de San Martín, parecida por fuera al Sacré coeur de París.



Orleans es la ciudad de la cosmética (antiguamente era la del vinagre...curioso!). Otra curiosidad es que, la ciudad conocida como el lugar donde vivió Juana de Arco, solo acogió a este ilustre personaje durante 10 días, durante una batalla de la guerra de los 100 años. De hecho se puede visitar una réplica de la casa donde permaneció esos días. Siguiendo por la moderna avenida que sale desde aquí, llegamos a la catedral, imponente edificio de estilo gótico. Muy cerca está el hotel Groslot, antiguo ayuntamiento (enfrente de la oficina de turismo). Se puede visitar gratis.
 Ahora lo que ya queda por hacer, es dar una vuelta por el centro histórico, donde puedes hacer alguna parada para degustar una crep.



Las carreteras por esta zona, no están muy transitadas. Hay que circular siendo muy estricto con los límites de velocidad, ya que hay radares hasta debajo de las piedras. Recomiendo repostar en las autopistas, ya que te encuentras pocas gasolineras por las carreteras secundarias. El sistema que tienen es diferente al español en algunos lugares. Primero introduces la tarjeta de crédito, después pones gasolina y te descuentan el importe. Pero también puedes encontrarte que te retienen un importe elevado de la tarjeta, y te lo devuelven al cabo de unos días. Es lo que hay!

No vi muchos lugares adecuados para correr por la zona, ya que los pueblos son muy pequeños, y están unidos por carreteras con apenas arcén. Dejaremos el deporte para otra ocasión.

martes, 8 de octubre de 2019

Por tierras cántabras

Después de nuestra ruta por tierras escocesas, todavía teníamos ganas de verde. Para poder hacer algo de mar y algo de montaña, decidimos ir a esa tierra, que promociona también su presidente Revilla. 
Ya conocíamos algunos pueblos, pero pudimos descubrir otros muchos.
Nuestro campamento base fue Loredo (con "O"). Un lugar muy tranquilo de playa, con unas aguas frecuentadas por surfistas principiantes.


Os comento algunas cosas de cada lugar:

Santander

Bonita ciudad con un carácter muy señorial. Fuimos, coincidiendo con la fiesta mayor, así que la animación era espectacular (conciertos, puestos, feria...). En mi opinión, hay 3 zonas que no te puedes perder. Es un recorrido largo, pero entretenido.
Lo primero es dar un paseo bordeando la playa del Sardinero. Al paisaje marítimo, se le suman los edificios y jardines que te vas encontrando, entre los que destaca el del casino.



Después dirígete hasta la península de la Magdalena. En lo alto podrás admirar el palacio que lleva el mismo nombre.


Curioso es ver un pequeño zoo marino al aire libre. Puedes hacer el recorrido circular. A ver si encuentras la estatua de Félix Rodríguez de la Fuente!
Para acabar, toma unas tapas en el casco antiguo. Perdiéndote por sus calles encontrarás varias opciones.
Aparcar aquí, tarea difícil (opciones de pago).

Santoña y Laredo

Si me tengo que quedar con una, me quedo con Santoña. Tiene unas calles animadas, un bonito paseo marítimo y, sobre todo, unas anchoas para chuparte los dedos. No dejes de probarlas.



Laredo me pareció más, el típico pueblo que ha perdido su esencia, en pro del turismo. Aquí figura a día de hoy, el récord de los 10 km en ruta (Toni Abadia 27'48'').



Fácil aparcamiento en los dos pueblos.

Castro Urdiales

Pueblo pesquero con encanto. Parece muy típico decirlo, pero lo ideal es perderse por sus calles. Visita obligada es la iglesia de Santa María de la Asunción. Fue una grata sorpresa. Desde allí, las vistas del Cantábrico son espectaculares.




Para poder aparcar hay que pagar sí o sí.

Cabárceno

Aquí no hay que venir con prisas. Puedes pasar el día entero. Así que lo mejor es venir a primera hora de la mañana. Accedes con el coche por una especie de peaje, dónde te venden la entrada. A partir de aquí, se trata de ir con el coche por todo el parque e ir estacionándolo en determinados lugares habilitados y poder contemplar los animales del parque, que están en semi libertad.

El mapa que te dan en la entrada, y los carteles, no están muy claros. Pero no te preocupes, hay diferentes caminos para poder volver, si te has perdido algo. Os aconsejo que llevéis unos prismáticos, ya que algunos animales quedan muy lejos.
Con la misma entrada, tienes acceso a los teleféricos que recorren el parque, y desde los que tienes otra perspectiva diferente.



Para comer está la opción del restaurante, pero nosotros preferimos llevarnos picnic. Hay un gran sitio acondicionado con algunas mesas, sombras, papeleras...

San Vicente de la Barquera

Sólo puedo hablar de su playa, ya que no entramos al pueblo. Es de esas que le gustan a los surfistas, con olas y más olas. Hay un gran aparcamiento de pago.


Potes

El pueblo que más nos sorprendió. Cada rincón era digno de hacer una foto.



Sus calles empedradas, sus casas de piedra, su paseo por el río...



A todo esto hay que añadir la gastronomía. No dejéis de probar el cocido montañés. Espectacular!



En la entrada del pueblo se aparca fácilmente.

Comillas

Podéis pasear por el pueblo, pero destaco la visita por dos cosas.

La primera, porque es donde se encuentra uno de los edificios que Gaudí proyectó fuera de Catalunya: el Capricho



Os dejo el enlace de la página oficial:

https://www.elcaprichodegaudi.com/

La segunda sorpresa está en las afueras del pueblo, a unos 10 km, pero dentro del municipio de Cabezón de la sal. Se trata de un bosque de secuoyas, que fue plantado con la idea de aprovechar la madera (durante la época franquista), pero fue un fiasco. Por suerte lo dejaron como lugar de paseo. Es un remanso de paz. No es fácil aparcar.




Playa de Noja

La más bonita de todas las que visitamos. Aguas tranquilas y cristalinas y poca gente, hacían la combinación perfecta. La pega es que si vienes tarde, cuesta aparcar (no fue nuestro caso).




Bárcena Mayor

Pueblo de piedra, que ostenta varios títulos de "mejor cocido montañés". Realmente son dos calles, y algunas más pequeñas que la cruzan, pero están muy bien cuidadas y al ser de piedra, le dan un encanto especial. Desde ahí se pueden hacer algunas rutas a pie.



A la entrada hay un gran aparcamiento, pero se llena fácilmente.

Santillana de Mar

Ya habíamos estado aquí hace muchos años, y en esta segunda visita nos decepciono un poco. El encanto de sus calles y casas, se veía reducido por las masas de gente y más gente paseando, y los comercios y más comercios que se habían abierto. Parecía un parque temático. Aquí se encuentra el museo de la tortura. No entramos, porque ya lo habíamos visitado hace años.




La única opción de aparcamiento es la zona de pago.

Cueva del Soplao

Hemos visitado tantas grutas, que esta tampoco destaca por algo especial. Dicen que es una de las cuevas con más estalactitas excéntricas que existen (que crecen hacia afuera). Para acceder al interior, se hace con un "trenecito".



Es necesario reservar, por si acaso. Hay mucho aparcamiento. Eso sí, cuidado con el GPS, que te lleva a una carretera cortada. Haced caso de los letreros que os vais encontrando.

Y ya fuera de la ruta cantábrica, nos acercamos a Bilbao. Yo ya conocía la ciudad, pues hacía 9 años había corrido el maratón, pero la cercanía fue un punto a favor para dar un paseo por la ciudad. Al ser un sábado de julio, la zona azul era gratis, así que aparcamos sin dificultad.
Dimos un paseo por los alrededores del Guggenheim.


Después seguimos el curso de la ría, hasta llegar al centro. No puedes irte sin tomar unos pinchos en alguno de los bares de las siete calles.



Después, el camino de vuelta, admirando edificios como el teatro Arriaga, el mercado de la Ribera o el reformado estadio de San Mamés.


Y este fue nuestro recorrido por esta bonita zona. Esta vez le di un descanso a las bambas de running.