martes, 20 de octubre de 2020

Viajando por la costa norte. Galicia y País Vasco

En un año difícil por el Covid19, dónde ya había tenido que anular un par de viajes a causa de la pandemia (maratón de Milán en abril y País Vasco en Semana Santa), tocaba planificar la ruta estival poniendo los pies en el suelo. Normalmente nos gusta hacer alguna escapada al extranjero, pero éste año los "contras" ganaban a los "pros" :

- En cualquier momento se podía restringir la salida o la llegada al país (o imponer una cuarentena).

- Coger un vuelo generaba muchas dudas.

- Muchos posibles destinos tenían sus principales atracciones turísticas operando al 50% o menos.

De esta manera decidimos hacer una ruta por España en coche, centrándonos en la costa Vasca y en las rías altas de Galicia. Aprovechamos también para visitar algún lugar de interior. Nuestros campamentos base serían Lekeitio en Euskadi y A Coruña en Galicia. ¡Allá vamos!

Lekeitio 

Elegimos un buen lugar para pasar unos días. Es uno de los pueblos más bonitos del País Vasco. No es muy grande, pero puedes descubrir innumerables rincones de foto. Algunas ideas:

- Pasea por la zona de amarre de las embarcaciones. Por un lado están sus pintorescos edificios, con unos cuantos locales para tener un primer contacto con la gastronomía Vasca.



Por el otro lado podrás ver su playa de arena fina y darte un buen baño. Llegando al final, coged la cámara. Hay una zona de muro, donde se pueden sacar unas buenas instantáneas de las olas rompiendo contra la pared.


También es curioso ver, si giras la vista a la derecha, la isla de San Nicolás. Durante algunas horas del día, la puedes visitar accediendo por una pasarela que conecta la isla con la playa. Cuando sube la marea, todo queda cubierto. Vamos, la versión vasca del Mont Saint Michelle.

Si giras 180° podrás tener una foto de postal del pueblo, con la basílica de la Asunción dominando el Skyline.


- Recorre el pequeño casco antiguo. 

- Da una vuelta por su paseo marítimo. Las vistas son increíbles, especialmente al amanecer. Podrás llegar en poco tiempo al faro de Santa Catalina. 



Muy difícil encontrar aparcamiento en el centro. Hay uno gratuito a la entrada. 


San Juan de Gaztelugatxe 

Lugar increíble, escenario de alguna película, como Mamma mia o algún capítulo de Juego de tronos. Las vistas son espectaculares desde arriba.

                       

Hay dos caminos de acceso. Como medida por el Covid19 han dejado el corto de ida, y el largo de vuelta. Hay que tener buena forma para poder subir los 241 escalones que llevan a la ermita y para hacer el camino de vuelta, en constante pendiente. Seguro que de aquí te llevas una gran cantidad de fotos. 

Una buena opción después, o antes de la visita, es ir a Bermeo y dar un paseo por esta típica villa marinera.


Gran aparcamiento gratuito. 


Mundaka 

Otro pueblo pesquero que destaco por sus vistas. Aunque no estuvimos mucho rato , nos dio tiempo a pasear por la zona de la ermita de Santa Katalina, y poder apreciar su extensa zona de playa, donde se pueden practicar diferentes actividades acuáticas, como el surf. Difícil aparcamiento. 



Gernika 

Hay que resaltar la parte histórica. Diferentes lugares de la ciudad, giran entorno al bombardeo que sufrieron por parte de la aviación alemana e italiana, durante la guerra civil.

Que podemos ver... 

Se puede visitar el "árbol de Gernika"(símbolo de las libertades vascas) . Podemos encontrar el árbol viejo y el nuevo. Aquí es donde juran el cargo los presidentes vascos. La Casa de Juntas, donde está ubicado, estaba de obras y no era visitable. 



Detrás de la Casa de Juntas está situado el Parque de los pueblos de Europa. Se trata de un pulmón verde que invita a descansar después de una larga jornada de turismo. En él encontramos la obra "Gure Aitaren Etxea" de Chillida. 



Justo delante del ambulatorio hay una réplica del "Guernica" de Picasso. 



Existen otros lugares en la ciudad, pero no los visitamos (aunque se recomiendan en algunos blogs, como el museo de la Paz, el Euskal Herria, el refugio antiaéreo de Astra...). 

Detrás del parque hay mucho aparcamiento gratuito. 


Zumaia 

Aparcamos el coche en la zona del puerto deportivo. Es gratis y hay muchas plazas, pero después tienes que coger un pequeño transbordador para cruzar el río e ir al centro (cuesta poco más de un euro por persona). 

Lo que más nos gusto fue subir a la ermita de San Telmo, donde se rodaron algunas escenas de "ocho apellidos vascos" . Las vistas desde allí son espectaculares. La zona de acantilados, en forma de libro abierto (Flysch), es muy particular de esta zona. 




Zarautz

Poco vimos del pueblo. La playa es inmensa, pero más que para el baño, es ideal para los amantes del surf.

Lo que si vimos, o más bien probamos, son las exquisiteces que ofrece el restaurante de Karlos Arguiñano, ahora regentado por sus hijos. Puedes comer a la carta, o hacer un menú degustación, con vistas al mar.




A la cuenta hay que añadir la zona azul que aquí es inevitable pagar.


Mutriku

Para nosotros el pueblo más prescindible del recorrido, pero como nos pillaba de paso, dimos una vuelta por su casco antiguo. En algunas guías sale. Supongo que va a gustos.



Hondarribia

A pesar de ser el lugar más alejado del recorrido, mereció la pena hacer esos km de más. Otro de los pueblos más bonitos de la visita. El casco antiguo está dentro de una zona amurallada. Destacan sus casas de colores en la calle de San Nikolás y Arma Plaza. Podéis pasear sin rumbo fijo, e ir descubriendo sus calles y fachadas. 



El aeropuerto queda muy cerca de esta población. Si vienes en coche, fuera de la muralla, encontrarás sitio para aparcar.


Castillo de Butrón

Decir que es una propiedad privada, y no se puede visitar su interior (a no ser que lo compres, ya que a día de hoy, está a la venta). Es muy bonito y añadiría misterioso. Se puede dar una vuelta alrededor para pode verlo desde diferentes ángulos. En 15 minutos está hecha la visita. 



Lo que hicimos para completar la mañana, es acercarnos a Portugalete, a menos de media hora del castillo. No es que destaque por su arquitectura o por tener un casco histórico impresionante, pero si hay algunos edificios, como el de correos, de gran belleza. Pero por lo que llama la atención esta ciudad, es por el puente Vizcaya. Es una construcción de hierro que sirve para cruzar el río Ibaizábal, a modo de transbordador (pueden cruzar peatones, pero también coches, motos, bicicletas...). Es de finales del SXIX.



Después de este interesante recorrido por las costas de Euskadi, tocaba hacer lo propio con la costa norte gallega.


A Coruña

Casi habría que dedicar una entrada completa a esta bella ciudad, así que intentaré resumir lo que pueda. ¿Qué se puede resaltar?

Lo primero de todo, destacar su paseo marítimo. Con unos 13 km de longitud es uno de los más grandes de Europa. Tienes una zona para el paseo. otra para las bicis y otra para correr. Mientras vas paseando, puedes admirar por un lado, las vistas de postal que ofrece el mar (sobre todo al amanecer y al atardecer) y la arquitectura blanca típica de los edificios de la avenida Marina.



Otra parada obligada es la plaza de María Pita. Se asemeja a otras plazas mayores de pueblos y ciudades españolas. Es un buen lugar, junto a las calles colindantes, para probar la gastronomía local.



Si sigues por el paseo, darás con la Torre de Hércules. Es un faro visitable. Los alrededores son ideales para pasear y relajarte. Por el camino hay bancos para descansar. Recomiendo ir por la tarde, ya que las puestas de sol son espectaculares.



Otro mirador de la ciudad, pero en el extremo opuesto es el Monte de San Pedro. Nosotros accedimos en coche, ya que hay un parking gratuito junto a esta zona de paseo. Otra opción es coger un ascensor panorámico que hay al final del paseo marítimo y que te lleva también hasta la cima. Las vistas desde aquí son las mejores de la ciudad, ya que es el punto más alto. Otro buen lugar para contemplar el atardecer.



Por último, mencionar las playas urbanas de Orzán y Riazor. Son extensas y con aguas cristalinas, eso sí, como la mayoría de playas del norte, tienes que armarte de valor para entrar (por la temperatura del agua). Muy bien gestionados los accesos y control, a pesar de todos los problemas que está causando el Covid19.

El lugar que escogimos para pernoctar fue un gran acierto. Estaba junto al campo de Riazor, en una zona tranquila, con mucho aparcamiento, al lado del paseo marítimo y a unos 15-20 minutos andando hasta el centro.

San Andrés de Teixido

Más que la visita al pueblo (o más bien aldea), el interés está en ver su ermita, rodeada de misterio. La tradición dice: " A San Andrés de Teixido va de morto o que non foi de vivo", es decir, el que no fue de vivo va de muerto.

Es un lugar lleno de tradiciones y supersticiones, pero a parte de eso, también un lugar lleno de tiendas de souvenirs. Allí compramos miel y rosquillas artesanas. Todo muy rico.

En cuanto a la ermita, es de arquitectura sencilla, pero enclavada en un lugar muy bonito, cerca de los acantilados.



Cedeira

Otro de esos lugares para admirar la arquitectura típica gallega de casa blancas y grandes ventanales. Tiene un casco histórico pequeño.



 Destacaría la ría que cruza el pueblo. De aquí salen alguno de los manjares que puedes degustar en alguno de sus numerosos locales (nosotros  nos decantamos por las gambas a la plancha y el pulpo, entre otros).

 Tiene una playa muy tranquila.


Pontedeume

Aunque pueda quedar muy tópico decirlo, no es un pueblo que se caracterice por su arquitectura, monumentos... ya que el encanto del pueblo reside en callejear (eso sí, con continuas subidas y bajadas). Y eso es lo que hicimos, subir por sus cuestas, ir mirando las casas, alguna iglesia, sus plazas, etc, y después bajar al paseo y sentarnos en un banco para observar el río Eume. Parece tener vida propia. Había embarcaciones de recreo, piraguas e incluso motos de agua. Desde nuestra ubicación teníamos una perspectiva perfecta del puente de piedra, que cruza todo el río (tiene algo más de 850 m de largo).



Aunque no fuimos, decir que cercano al pueblo está el parque natural de las Fraguas de Eume, ideal para hacer rutas de senderismo.


 Betanzos

Alguna cosa nos dejamos por el camino al visitar este lugar, como el parque del pasatiempo o algún bar para probar las famosas tortillas de Betanzos. Destaco su plaza de los hermanos García Naveira, donde podrás hacerte la típica foto con las letras gigantes (que pone Betanzos), que te recuerdan dónde estás.

 También puedes encontrar otras bonitas plazas como la de la Constitución o la de Fernán Pérez de Andrade. No necesitas mucho tiempo para hacer el recorrido "básico". Aparcamientos de pago.


Mondoñedo

Te tienes que alejar un poco de la costa para llegar a este bonito pueblo lucense. Esta localidad esta rodeada de naturaleza. Lo primero que haría es visitar su catedral. La misma plaza donde está puede servir de punto de partida para visitar su casco histórico. ¡Muy bonito!



Puedes aparcar delante del Real Seminario de Santa Catalina.


Muxía

El pueblo lo cruzamos en un momento. Es el típico pueblo costero del norte, con sus casas bajas, su embarcadero... pero lo que más llama la atención sin duda, es el Santuario de Nosa señora da Barca. Más que por su arquitectura, por su ubicación. Parece que esté mirando al mar, como esperando la llegada de los marineros para recibirlos. Foto de postal.



 Mucho aparcamiento en el pueblo y en el mismo santuario.


Finisterre

Los romanos pensaban que el mundo se acababa aquí. Cuando llegas te das cuenta del porqué. Mires hacia donde mires, solo verás el océano. Encima de la roca, el faro parece vigilar el paso de todo tipo de embarcaciones. Es un lugar muy concurrido (aparcamiento justito). Recuerdo que hace años los peregrinos que hacían el camino de Santiago, acababan aquí y dejaban sus botas, a modo de ritual-promesa. Hoy en día, para preservar el espacio natural, eso está prohibido. No hay mucho más que explicar de este lugar. Simplemente, siéntate en la roca a contemplar la inmensidad del océano y disfruta de esta maravilla.



Corcubión

Paramos sólo para comer. Si tienes algo de tiempo puedes pasear por sus calles. Muy parecido a otros pueblos de la zona.



Muros

Otra villa pesquera, que puede verse en un corto paseo. Como curiosidad de este lugar, el nombre de algunas calles de su casco antiguo (Esperanza, Paciencia, Soledad, Amargura...). Ves mirando a ver si las encuentras.




Cascada de Ézaro

Necesitamos muy poco tiempo para verla y mereció la pena, ya que se encontraba en la misma ruta de costa que habíamos diseñado. 

Esta cascada es la desembocadura del río Xallas (el único en España que desemboca en una cascada). Accedes a través de unas pasarelas de madera. Desde el aparcamiento, no tardas ni 10 minutos en llegar.



Es curioso encontrarse este monumento natural en esta zona. Otros años se habían realizado espectáculos audiovisuales nocturnos. Este año, a causa del Covid19, se anularon.


Carnota

Dos cosas a destacar de aquí:

La primera, el hórreo gigantesco que hay. Es el tercero más largo de Galicia. ¡Espectacular!



La segunda, su enorme playa. Es un arenal inmenso, ideal si buscas una playa tranquila. La temperatura del agua y sus fuertes corrientes, hacen que no sean ideales para el baño. Hay un gran aparcamiento.




Lugo

En nuestra visita a esta ciudad, nos centramos en el casco histórico, rodeado de una bonita muralla romana, de más de 2 km, del Siglo III muy bien conservada. 



Durante mi infancia ya había visitado la ciudad en más de una ocasión. Recordaba un lugar oscuro, sucio... nada que ver con lo que nos encontramos ahora. Una ciudad moderna, con un casco histórico peatonal, pero conservando esa esencia que siempre ha tenido.

¿Que puedes ver aquí? Estas son algunas ideas:

La plaza Mayor, la Catedral, la muralla (incluido un paseo por la parte de arriba)...



Fuera de las murallas está también el parque de Rosalía de Castro. Un lugar ideal para descansar un rato, a la sombra de los árboles.




Debido a restricciones de movilidad no pudimos hacer la visita de Viveiro, Ribadeo y la Playa de las Catedrales. Otra vez será.


Y por último, mencionar la parte "runner" de este viaje. En Lekeitio la cosa está un poco complicada. Puedes recorrer el paseo marítimo y llegar hasta el faro de Santa Catalina. Incluso en una de las carreteras de acceso al pueblo tienes una parte peatonal, pero la verdad es que sumando todo, tienes pocos km, y de continuos "toboganes".

En Coruña es ideal. Hay unos 13 km de paseo marítimo, que incluso se puede alargar por algunos caminos. En algunos tramos incluso han hecho un carril solo para corredores. El problema si sales pronto, es que te paras varias veces a inmortalizar esos paisajes de ensueño que te vas encontrando, coincidiendo con la salida del sol.