Estas Navidades nos hemos escapado a Perpiñán, una ciudad con ambiente mediterráneo y un toque francés muy particular. En general, es un destino agradable para un par de días, con rincones interesantes… y también alguna decepción.
Empezando por lo más llamativo: el Palacio de los Reyes de Mallorca. Nos defraudó un poco. La entrada es bastante cara para lo que ofrece y, además, el sitio está algo descuidado. No diré que no tiene encanto histórico, pero en conjunto nos dejó con la sensación de “para esto no hacía falta pagar tanto”.
En cambio, el Hôtel Pams fue una sorpresa maravillosa. Una casa modernista preciosa, súper bien conservada, con detalles artísticos por todas partes… ¡y encima es gratis! Totalmente recomendable.
Paseando por Perpiñán también se puede ver la Catedral de San Juan Bautista, el Castillet o simplemente perderse por el casco antiguo, que tiene calles estrechas y coloridas con ese aire fronterizo tan curioso. Eso sí, conviene recordar que en muchas zonas de Francia la vida va a otro ritmo: muchas tiendas y restaurantes cierran (a veces sin mucha explicación), y a ciertas horas cuesta encontrar dónde tomar algo.
Algo que sí nos encantó fue el mercado de Navidad. Muy bonito, con ambiente familiar y una iluminación chulísima. Perfecto para pasear un rato, tomarse un vino caliente, o simplemente para sacar fotos.
Sobre el aparcamiento: Perpiñán es prácticamente todo zona de pago. Por suerte la zona azul no es cara y solo funciona de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00. Si vas fuera de esos horarios, aparcar no es problema.
Excursiones desde Perpiñán: Castelnou, Eus y Argelès-sur-Mer
Aprovechamos la escapada para visitar tres localidades cercanas:
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Castelnou: uno de esos pueblos catalogados como “los más bonitos de Francia”. Calles medievales, casas de piedra y un castillo vigilándolo todo. En invierno está muy, muy tranquilo: bonito para pasear, pero prácticamente sin vida.
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Eus: otro pueblo pintoresco subido en una colina, con vistas estupendas. También muy silencioso en esta época, perfecto si buscas calma total (o si quieres sentir que tienes el pueblo entero para ti).
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Argelès-sur-Mer: más grande y costero. Evidentemente, en invierno el ambiente es prácticamente nulo, pero pasear por la playa con el Mediterráneo totalmente despejado tiene su encanto.
En todos estos pueblos el aparcamiento es gratuito en esta época, aunque nadie se molesta en indicarlo claramente. Simplemente aparcas y listo.








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